Nov 06

petalosDe diferentes maneras, el resplandeciente Centro de Arte Oriental es un símbolo conveniente de la nueva China, y la forma más ambiciosa posible de ese país por entrar de lleno en la modernidad al estilo occidental. Conformado por tres salas de concierto, es un centro caro (120 millones de dólares) y más grande de lo que realmente se necesita (unos 105.000 metros cuadrados), superficie que en gran parte se pierde en los rincones de un vestíbulo oscuro como una caverna. Y como muchos de los edificios que recientemente el gobierno de China le ha encomendado a destacados arquitectos extranjeros, se anticipa ostentosamente a la necesidad de un espacio en este caso, de un espacio de punta para la música clásica en lugar de cubrirlo.

Sin duda el edificio ya encontró su lugar dentro de la creciente cantidad de curiosidades arquitectónicas en Shangai: nuevas construcciones hechas a escala optimista y con una iluminación espectacular, donde se juntan por igual turistas y locales a mirar boquiabiertos la energía con que esta ciudad de 16 millones de personas se está reinventando.

El centro está diseñado para que parezca una orquídea. Paul Andreu dividió el espacio interior en cinco secciones con forma de pétalo, recubiertas en paneles de vidrio, que “florecen” hacia la acera. Cada uno de los tres pétalos mayores contiene un auditorio: hay una sala con 333 butacas para música de cámara, otra para ópera con 1.020 butacas y una sala para conciertos sinfónicos con una capacidad que supera los 1.950 lugares.

Fuente:El Clarin


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